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viernes, septiembre 30, 2011

Entrevista Herdasa

Lo prometido es deuda, y para acabar con el análisis del sector del mueble publicaré la entrevista que realicé a Saturnino Andrés, fundador y propietario de la empresa Herdasa, una pequeña empresa familiar con sede en Barrax, Albacete. Me pareció interesante entrevistarle porque era una de las personas que más conocimientos podría poseer sobre los cambios que ha sufrido el sector del mueble y los problemas presentes en él.




¿Cómo recuerda los inicios de su empresa? ¿Fue un tiempo muy difícil?

La empresa se creó en Noviembre del año 1961. Se empezó de cero, sin recursos económicos, sin avales, sin fincas, sin naves, sin prácticamente nada. Se empezó en unas circunstancias precarias, pero siempre con esfuerzo y trabajo.

Ser empresario no es nada fácil, siempre lo he comparado con ser padre. Ser padre es fácil, criar un hijo es lo realmente difícil. Igualmente, es fácil empezar una empresa; lo que es difícil es continuarla y seguirla. Pasa por muchos baches, muchas fronteras y dificultades; y hace falta mucho coraje para enfrentarse a algo así.

Lo he pasado mal en muchos momentos, había muchas veces en que me paraba a pensar si valía la pena o no. Pero después me decía que esto era lo que había elegido yo y desaparecían.

A lo largo de estos 50 años he tenido muchísimas privaciones. Hasta pasados los 25 años de crear la empresa yo no tenía coche propio. Hasta entonces nos desplazábamos con una moto y un pequeño camión que teníamos para los repartos. Después llegó un momento en que el negocio fue a mejor, y ya ibas teniendo ciertas compensaciones.


¿Cómo fue la fundación de la empresa?

La empezamos un socio y yo, que además de socio era mi hermano. Estuvimos hasta el año 1990 trabajando juntos, luchábamos de día y de noche, trabajábamos como animales y la verdad es que nos compensaba moralmente y era lo único que necesitábamos para seguir adelante. Nos compensaba ver que pagábamos a los proveedores, todas las letras, la seguridad social… y poco a poco con el tiempo han venido las compensaciones. Mi hermano se salió del negocio, muy a mi pesar; primero porque era mi hermano y segundo porque era mi socio y era la persona más trabajadora que ha pisado esta fábrica. Si tuviera que volver a empezar un negocio con un hermano mío, sabiendo todo lo que sé ahora mismo, lo volvería a empezar.

Mi hermano se marchó en 1990 y yo me quedé con 3 hijos trabajando, cuando el mayor tenía tan solo 16 años, pero ya me apoyaban en todo lo que podían. Tuve que sacar del colegio a un hijo con 14 años porque por una enfermedad que tuve no podía hacerme cargo de todas las tareas y necesitaba ayuda. No siento haberlo retirado de los estudios porque es un muy buen trabajador pero se merecía haber podido estudiar más. Se ha hecho cargo de la maquinaria desde entonces, aprendió a manejarlas y controlarlas desde muy pequeño, incluso mejorándolas con sus propias ideas.


¿Cuál es el número de empleados que ha llegado a tener, y cuántos hay en la actualidad?

Así, día tras día, tropiezo tras tropiezo, fuimos ampliando la empresa y pasamos de estar 2 personas en el año 1961 a estar 76 trabajadores fijos en la empresa en el año 2007. En la actualidad, debido a la falta de recursos económicos nos hemos visto obligados a rebajar la plantilla a 29 trabajadores.

Para mí ese es uno de los peores tragos que he pasado en la empresa. Cuando ves que tienes que despedir a personas que llevan en tu casa unos 45 años trabajando, los pones delante de ti y les dices que se tienen que marchar. Porque cuando tienes que despedir a alguien que no funciona bien dentro de la empresa, sin tanto dolor de corazón le dices que no da la talla y que debe marcharse. Pero cuando una persona es buena, trabajadora y no te ha creado problemas nunca es muy duro tener que decirles eso, que es a lo que estamos llegando hoy en día.

De momento vamos soportando el chaparrón lo mejor posible, pero lo que tememos es que a este paso y con tanto recorte de personal, me quede solo con mis hijos.

En el tiempo que llevo la empresa he tenido dificultades financieras, de venta, de muchísimas maneras, pero la más grande que he enfrentado sin duda alguna es esa, tener que despedir gente sin motivo.

La única compensación que he tenido ha sido que mis hijos aquí, siempre que ellos quieran, van a tener un puesto de trabajo, incluso aquellos que han estudiado otras disciplinas.


¿Por qué eligió dedicarse al sector del mueble?

La madera siempre ha sido lo mío, he vivido siempre rodeado de muebles de madera. Yo de pequeño, con unos 10 años empecé a trabajar como aprendiz de carpintero. Luego fui contratado para trabajar en una fábrica de muebles en Albacete y posteriormente me trasladé a Barrax para fundar mi empresa. Por eso decidí que mi empresa se dedicaría al sector del mueble, porque era lo que siempre, desde bien pequeño, había visto y lo que mejor conocía.



¿Cómo ha evolucionado la producción en su empresa?

Yo empecé el negocio haciendo perchas de armario de madera, que dentro del tema de mobiliario, era lo más fácil de fabricar. Se hacía todo manualmente, y las 6 personas que éramos conseguíamos hacer 1000 perchas diarias, llegando a trabajar hasta 15 horas diarias. Conforme la empresa fue creciendo y adquiriendo tecnología, comenzamos a fabricar percheros, galanes, armarios, conjuntos para dormitorio enteros. Para que se vea el cambio, en la actualidad hemos llegado a hacer en su sección dentro de la fábrica, y con 10 personas trabajando, unas 10000 perchas diarias, acabadas.


¿El caso de que sea una empresa familiar hace las cosas más fáciles entre los empleados o conlleva una mayor responsabilidad?

Que sea familiar facilita muchísimo las cosas. Teniendo en cuanta que mis hijos se sacan un sueldo para vivir dignamente, ¿qué hermano va a intentar hacerle daño a otro? Yo nunca hubiera sido capaz de intentar beneficiarme perjudicando a mi hermano. Nunca me beneficiaría perjudicando a nadie, mucho menos a un hermano. Cuando hay que tomar alguna decisión, si veo que mis hijos no se ponen de acuerdo, cosa que es rara, entonces decido yo lo que se debe hacer.

En mi opinión son mejor los negocios familiares. Si no tienes socios en una empresa y eres tú solo no puedes dominarlo todo. Entonces tienes que delegar en personas que no tienen nada que ver con la empresa, y ahí yo ya no pondría la mano en el fuego. Entonces prefiero depositar poderes, por ejemplo, en mis hijos.

A la hora de echarle la bronca a un empleado, prefiero que sea a uno de mis hijos. He tenido problemas con empleados, y siempre he intentado mantener la postura. Siempre procuro callarme e irme antes de enfrentarme a cualquiera, no por eso se es menos valiente. Gracias a Dios, con la plantilla preciosa de personal que tengo es imposible no encariñarse, como que forman parte de la familia. Por ejemplo, cuando un obrero ha tenido una hija enferma, yo me he preocupado de apoyarle económicamente y de ayudarle sin contemplaciones hasta que su hija se recuperara. Esto es posible porque la empresa es pequeña, sino seguramente no conocería a la mitad de la gente, pero prefiero que sea como lo es ahora.


¿Es posible contrastar el tiempo para la empresa con el tiempo personal?

La empresa me roba, sobre todo al principio, ahora ya no tanto; muchísimo tiempo. Una de las cosas que más me duelen es que no he visto crecer a mis hijos. Yo trabajaba una media de 15-16 horas diarias y dormía unas 4 horas. Muchas veces tenía que hacer viajes por España, y cuando volvía a casa sin haber dormido en 3 días, mis hijos estaban durmiendo. Así que solo podía verlos durmiendo, no podía disfrutarlos tanto como hubiera querido. Cuando yo me levantaba ya se habían ido a la escuela, y yo tenía que volver al trabajo.

Para apoyar la empresa nos quedamos también con el cine del pueblo, lo tuvimos unos 12 años, por lo que los fines de semana y festivos también estábamos atados. El cine también nos quitaba mucho más tiempo porque su horario era todavía más difícil. Ha sido muy costoso, pero por trabajar todavía no se conoce que haya muerto nadie.

¿Qué tareas realiza usted en el ejercicio de su profesión?

Hoy en día es cuando mejor vivo, porque ahora hago lo que me gusta y en parte lo que quiero.

La rutina de un día normal mío es, en cuanto me levanto, hago gimnasia unas 2 horas, me arreglo y vengo a la fábrica. Voy a hacer las transacciones necesarias en los bancos y le hago la compra a mi mujer. Cuando vuelvo, me traen listados con resultados, saco los tiempos y me pongo al día de cómo va el negocio. Un negocio hay que tenerlo dominado, no puede ser que él te domine a ti, tienes que saber cómo va en cada instante.

Ahora ya me preocupo solo de estar aquí de sombra con mis hijos, de supervisor general por si necesitaran alguna cosa. Muchas veces les digo que voy a dejar ya el negocio, pero ellos prefieren que yo siga estando presente para darles apoyo, cosa que me encanta. Yo estoy aquí para guiar a mis hijos hasta el final. Mientras yo viva estaré apoyándoles y conduciéndolos al mejor sitio que sepa y pueda.

Por las noches soy yo el encargado de cerrar la fábrica. Me gusta revisarlo todo, dar una vuelta, cerrar las puertas y poner la alarma. Solo entonces ya parece que he hecho algo y ya puedo irme a casa y dormir tranquilo.


¿Con qué principales problemas se encuentran hoy en día? ¿Cómo los resuelven?

Siempre he comparado a la empresa como mi noveno hijo, y como todos, me ha dado problemas y satisfacciones.

En el día a día, en los negocios todo es un problema. Si tienes mucho trabajo, si en cambio no tienes, si un cliente no te paga, si un trabajador hace un trabajo mal hecho, si un camión tiene un accidente… El día que no tiene problemas es el día que está cerrado. Al final llegas a acostumbrarte a vivir con estos pequeños problemas. Un negocio que no da problemas es como un bebé que no llora, algo malo tiene.

Hace 4 años tuvimos un incendio en el almacén del barniz. Ardió todo el almacén del pulimento y gracias a que venía el aire del norte no nos quemó la fábrica entera. Fue un día de los que más miedo he pasado en mi vida, porque habría ardido hasta nuestra propia vivienda.

Siempre hemos tenido problemas cotidianos, dentro de una cierta normalidad. En cambio hoy en día vivimos en una situación en la que todos los días te levantas con el corazón en un puño…

He conocido muchas crisis desde el año 61, pero duraban de 6 a 8 meses como mucho, pero esta crisis va a por todas. Todo el comercio ha caído, y no poco. Ha caído un 60-70% de las ventas de cualquier producto. Tengo amigos en el sector del textil, compañeros de la cámara de comercio y de la federación de empresarios que han tenido que cerrar.

Tengo miedo, y no tener miedo en una situación así es no querer ver la realidad. Cuando ha costado algo tanto de crear como esta empresa, tienes miedo de que de la noche a la mañana pueda desaparecer algo que ha ocupado tanto tiempo y tanto esfuerzo por tu parte.


¿Cómo influyen a su empresa las importaciones? ¿Les favorece o les pone más obstáculos?
Si las importaciones se hicieran controladas como se hacían antes hubiéramos salido mejor parados. Lo que pasa es que se ha dejado mano abierta. Los chinos nos han hundido porque cuando un perchero me cuesta fabricarlo 100 euros, ellos lo ponen en las tiendas por 10 euros. También es lógico, porque ellos trabajan 10 o 12 horas diarias, 7 días a la semana, 30 días al mes por 80 euros. Aquí el nivel de vida es diferente, aquí un empleado te cuesta 2500 euros de media entre seguros sociales y otros gastos.

Entonces las importaciones nos han desnivelado. Como no hemos podido luchar con el enemigo nos hemos tenido que unir a él. Viendo lo que estaba ocurriendo, antes de que nos hundieran nos hemos aliado con ellos. Fue hace 4 o 5 años cuando tuvimos que empezar a pensar en importar. Empezamos importando cada 3 meses un contenedor, luego cada mes un contenedor y ahora están entrando 7 contenedores mensuales.

Esto es únicamente de China, el país que más barato trabaja. Después va a haber que darse una vuelta por la India porque también están haciendo cosas a bajo precio, y Brasil, que aunque es algo más caro, porque tienen otro nivel de vida, sigue siendo mucho más barato que España. También recibimos algunas cosas de Polonia.

En cuanto a las importaciones de mueble, sin duda Italia es la que tiene el mejor diseño y acabado, pero claro, lo bueno no es barato y hoy en día el precio es un factor muy a tener en cuenta.


¿Son exportadores de sus productos? ¿Cuándo empezó a comercializar fuera de España y cómo?
En los 60 se consumía todo en España, empezamos a exportar entre la década de los 80 y la de los 90.

Ahora mismo exportamos a la cadena Sol. Le servimos en EEUU, Milán, China, Brasil, Punta Cana, Santo Domingo, Cuba… Además exportamos bastante a Rusia, Ucrania y Marruecos. Italia ha dejado de estar en los países a los que exportamos porque por lo general les cuesta más pagar y hemos cortado al relación. Y por supuesto exportamos a toda la península y a las Islas Canarias, que siempre se ha considerado exportación.


¿Qué se le pide a un mueble hoy en día para que tenga una buena salida y funcione en el mercado?

Los tres factores principales que influyen para que un mueble funcione en el mercado son:

· Diseño.

· Buen acabado.

· Precio.

Ninguno de los 3 requisitos es fácil de conseguir, pero es lo que nos exige, por ejemplo, El Corte Inglés a todos sus proveedores. Si no es de esa calidad, difícilmente funcionará.

Esto nos ha llevado a que empresas como Dolce&Gabanna quieran exponer en los escaparates de su tienda por todo el mundo nuestros galanes de noche, o a que tengamos un lugar en la próxima feria del mueble de Milán.


¿Creen que ha influido positivamente en su empresa la evolución y el cuidado de la imagen y el diseño?
Hermanos Andrés García y en la actualidad Herdasa, es una marca que siempre ha tenido imagen de acabar bien, de dar buen servicio, y siempre hemos tenido los menos problemas posibles, porque si no estamos perdidos. Hemos guardado siempre una línea de seriedad, de no cambiar nunca de proveedor si éste te atiende bien. Y en cuanto a los pagos, lo mismo. Pagarle a todo el mundo siempre, que es una de las cosas más serias que esta empresa persigue y que hasta ahora hemos estado consiguiendo.


¿Qué retos de futuro tiene su empresa? ¿Qué propósitos tienen para estos próximos años?

En estos momentos nadie tiene futuro, ni siquiera las grandes empresas. Las multinacionales están cerrando, lo vemos a diario. Entonces hablar de futuro en este momento es difícil, porque sensatamente, el futuro nadie lo tiene controlado y ahora mismo es muy negro.

Mi futuro ideal sería ver en mi empresa a 100 o 110 personas trabajando cómodamente con su calefacción en invierno y su aire acondicionado en verano, cosa que ahora no podemos hacer porque no llega el presupuesto y me llega al alma ver este problema. Pero sea cual sea el futuro, como en un barco el capitán será el último que lo abandonará.

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